2 poemas de Ender Rodriguez



Julia

                                                     ¿Por qué no
                                                     doctorarse en cremalleras
                                                     como lo hace la
                                                     hormiguita por tu espalda?
                                                      Joaquín Sabina


Tan grotesca como ella

Una extraña mujer
frágil y violenta
encantada bajo el poniente
alargada por el peso de las dudas
hermosa y decadente
como un rojizo pulpo
que apresado en la penumbra
se convierte en arco iris

Me encanta cuando se derrumba y estalla
como cien ferrocarriles enloquecidos
o como suele hacerlo cualquier conejo blindado

Me parece de lo más estupendo cuando se aplasta y esfuma
como un juego de ajedrez a medianoche
como un sofá impotente y macabro

Me resulta imprescindiblemente especial
escuchar sus berridos como auto callejero de circo
como mujeres errantes con su gatico azul

No quisiera estar con ella
hasta saber que sigue siendo mi hospital ambulante
eel torso del lobo que tanto me persigue
y mi autopista del mañana
como ese viejo sendero de los trasnochos del alma

Ojalá se convirtiera en ventilador
o en sacapuntas de terciopelo
volador

Yo todavía recuerdo aquellos tiempos
cuando sus labios chorreaban y aullaban
con tanta melodía
aquellas canciones que tanto molían mis entrañas

Ella entonces se convertía en crepúsculo
en mariposa de abril
en sutil ballena verde
en plataforma de mujer nocturna
pantorrilla de cobalto y de pliegues
sin costura

El otro día se le vio levantarse
por sobre los rascacielos
quemarse
extrapolarse y bailar
en lo oscuro de la vía principal de mi calle
en la guarida láctea de mi cosmos
eterno miserable

A veces
se molesta y estornuda
como si fuese un consejo de defensa empedernido
o como si fuese el encarnizado cuerpo de árboles
que perturban la atmósfera
cuando atacan y derrumban las industrias
o quizás cuando bombardean avestruces
con sus rostros de proyectil

Sigo esperando que su cabeza de fuego caiga
se estremezca y se rinda
como un oleoducto en lamento

Hoy en día puedo decir
que extraño su mala memoria
su escapulario de serpientes blancas
y sus besos de bronce
para mi feliz entierro

Me suele preocupar el no saber más
de esos momentos en que contábamos
hasta que murieran las aves
hasta que llegaras sin nombre a blasfemar y reír

con tanta perfección
en aquella tarde del Apocalipsis

Desde hace meses sueño encontrarla
hasta en la taza de café donde duermo

Cuando eso sucede
ella se acerca y adhiere
a la espantosa realidad de mi inconsciente
hasta llegar al refrigerador
de las paredes del espinazo
de ese alguien que me habita

Recuerdo tanto a los enemigos
y a aquel vecino que moría
cuando Julia en su deseo de apagar las llamas
atravesaba el desierto de mi cuerpo

Ella entonces
se dormía en cualquier avenida
con los carros a sus pies

¡Y cómo la extraño!
¡Maldición!
¡Cómo la extraño!

En aquel momento de ensoñación
todos se derretían
y renacían de nuevo
a cada segundo
oxidándola

en un polvillo de capullos
y rayos ultravioletas

Tan esquizofrénicos

Julia terminaba entonces
amenazándome con sus esteroides de plata

Cuando nos casamos hace siglos
no había artefactos
o catedrales
para escapar como ahora

Julia me amaba como a un dragón
como a un eterno compañero de cavernas

En el paraíso diminuto del cuarto aquel
habían estalactitas y pompones
inflamables
entre almohadas del futuro
para dos

Por eso
sigo esperando a que te incendies
tan encantadora
en aquel vestido desarrapado
anaranjado y quebradizo
color de las nebulosas y de los karmas
que nos esperan en cada esquina de la muerte

¡Que no se te olvide!




Retrato

Sigo siendo
legendario pájaro solar
copia de fósil volador
una especie que descubriste
afilando sus caninos entre las piedras
de un extinto bosque Hoti
justo atrás del riachuelo

Soy no más de lo que ves
un minotauro añil de la historia
de ancianos pardos
al otro lado del mar

Místico y carnal
ando
amalgamado de crisantemos azules
espécimen pródigo de las mesetas
soy

A veces enfermo y sin aliento
como la noche
galáctico y demente
como esta vida

Vivo
colgado
en las trenzas de los perezosos
baobabs

Acostumbro a caminar
despierto y solitario en un amanecer
de mutiladas auroras
color acero

Sigo siendo
el espanto de antenas y cables
que esperas a la madrugada
con su trozo de carne en la boca
sonriente
como el leopardo gris
de los inviernos de Ashanti

Ave de hollín verdusco
soy quien ha de cruzarse en tu camino
y escaparán las bestias y reptiles cuando pase
porque crío de rapiña
hago roscas tu barbilla
y tu exquisita selva
al sur

Mi helada presa
impaciente y ruin

ya nunca morirás de frío.


Publicado por la Fundación Venezolana El Perro y la Rana, 2007.  
Nota o Post-data del autor en 2: "MÁS VALE Q TENGAN PELOS LOS LADRIDOS DEL DESIERTO, PUESTO QUE YA HE SIDO MEADO POR EL VIENTO DE LA AGUJA"

One Response to “2 poemas de Ender Rodriguez ”

poetarte dijo...

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